Las estafas por phishing no terminan nunca y los tribunales tienen que hacer frente cada vez a más casos de ciberdelincuencia por usurpación de identidad de los bancos y robos en cuentas bancarias. Es lo que se conoce como phishing.
Pues bien, resulta que el grueso de la estrategia para poder reclamar al banco el dinero robado radica en algo llamado ‘negligencia grave’.
En Sello Legal Abogados llevamos años defendiendo a víctimas de estafas digitales. Te explicamos en lenguaje claro qué es la negligencia grave en el phishing. También verás cuándo pueden acusarte de ella y, sobre todo, cómo reclamar tu dinero con éxito.
- ¿Qué es la negligencia grave en una estafa de phishing?
- La carga de la prueba: ¿del banco o del cliente?
- Ejemplos reales de conductas que los tribunales consideran negligencia grave
- ¿Qué hacer si el banco te acusa de negligencia grave?
- En resumen: cómo protegerte frente a la acusación de negligencia grave
¿Qué es la negligencia grave en una estafa de phishing?
La negligencia grave es un nivel de descuido extremo: una conducta inexcusable que demuestra una falta total de cuidado con tus credenciales. No es un simple error humano.
Para que el banco no te devuelva el dinero, debe demostrar que actuaste con esa negligencia grave. No basta con alegarlo: tiene que probarlo con datos concretos.
“Ser víctima de un engaño sofisticado no equivale a actuar con negligencia grave. La negligencia grave se reserva para conductas que rozan lo inexcusable.” – Tribunal Supremo
¿Qué no es negligencia grave? Hacer clic en un enlace falso, facilitar tus claves en una web que imita a tu banco o responder una llamada de un supuesto empleado. Eso es ser víctima de un fraude, no un descuido inexcusable.
La carga de la prueba: ¿del banco o del cliente?
En toda reclamación por phishing, quien tiene que demostrar tu negligencia grave es el banco. Así lo establece el artículo 44.3 del Real Decreto-ley 19/2018, de servicios de pago. La entidad debe probar que cometiste fraude o negligencia grave. No basta con que lo alegue.
¿Puede usar excusas genéricas como “el cliente hizo clic”? No. El banco debe aportar los registros de la operación. También tiene que demostrar que aplicó medidas de seguridad robustas. Solo así podrá sostener que el fallo vino de ti.
En la práctica, los tribunales exigen una conducta tuya calificable como inexcusable. Si no la prueba, la responsabilidad recae en la entidad. Sin prueba de negligencia grave, el banco debe devolverte el dinero.
Ejemplos reales de conductas que los tribunales consideran negligencia grave
Casos en los que el cliente pierde (y por qué)
Perder la reclamación no es habitual, pero ocurre cuando la conducta del usuario resulta inexcusable. Los tribunales solo exoneran al banco ante evidencias de un descuido extremo. No ante un error puntual.
Tres supuestos concentran la mayoría de las derrotas del cliente:
- Guardar el PIN junto a la tarjeta en un formato fácilmente detectable. Es el ejemplo clásico de negligencia grave y el banco queda exonerado.
- Actuar de forma precipitada y poco reflexiva, ignorando avisos claros del banco. Ocurrió en un caso donde el usuario atendió un SMS burdo con errores evidentes y activó enlaces fraudulentos pese a las advertencias previas de la entidad.
- No conservar las pruebas del fraude, como el SMS o el correo original. Sin esa evidencia, tu posición se debilita. Así lo señaló una Audiencia de Cantabria al no poder examinar la apariencia del mensaje fraudulento.
Casos en los que el banco tiene que devolver el dinero
Aquí está la tendencia dominante. Si el engaño fue sofisticado, el banco responde.
La jurisprudencia reciente es clara al respecto:
Cuando el usuario actúa bajo un engaño bastante, su conducta no es negligencia grave. Exigirle una pericia técnica que excede la diligencia media sería trasladarle a él la culpa del fallo de seguridad bancario.
No hay negligencia grave cuando facilitas tus claves en una web que imita perfectamente a tu banco. El engaño era verosímil y tu conducta fue normal. Tampoco cuando el SMS fraudulento aparece integrado en un hilo real de conversaciones con tu entidad. En esos casos, el fallo de seguridad es del banco.
Las sentencias de 2025 y 2026 elevan el listón de la negligencia grave. La mayoría de los fraudes por phishing sofisticado se atribuyen a la entidad por no haber detectado la anomalía. El banco debe demostrar que aplicó sistemas robustos. Si no lo hace, asume el riesgo.
¿Qué hacer si el banco te acusa de negligencia grave?
Lo primero es no negociar sin pruebas. Reúne toda la evidencia del fraude: guarda el mensaje fraudulento, haz capturas de pantalla y solicita los extractos bancarios con los movimientos no autorizados. Sin ese material, tu versión pierde fuerza.
Segundo, documenta cada comunicación con la entidad. Conserva correos y cartas. Anota fechas y nombres de los gestores. Todo ese registro puede convertirse en una prueba clave dentro de la reclamación.
Tercero, no firmes nada ni aceptes compensaciones parciales sin asesorarte. Una reclamación extrajudicial mal planteada puede agotar el plazo para alegar tu versión. En Sello Legal Abogados te ayudamos a dar cada paso con seguridad.
En resumen: cómo protegerte frente a la acusación de negligencia grave
- La negligencia grave es una conducta inexcusable. No es un error humano. Ser víctima de un phishing sofisticado no te convierte en negligente.
- El banco tiene la carga de probar tu negligencia. Si no aporta pruebas sólidas, debe devolverte el dinero. Lo exige el artículo 44.3 del Real Decreto-ley 19/2018.
- Conserva todas las pruebas de la estafa. Documenta cada paso con el banco. Guarda el SMS fraudulento, las capturas y los extractos de los movimientos no autorizados.
- La jurisprudencia española protege al consumidor. Los fallos de seguridad en la banca digital son responsabilidad del banco. No tuya.
- No te culpes. Actúa con asesoramiento especializado. En Sello Legal Abogados te ayudamos a recuperar lo que es tuyo.


